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Reseña de Demons of Asteborg

Últimamente estamos viviendo un resurgir de juegos programados para consolas antiguas, especialmente para las consolas de Sega, con maravillas como Alex Kidd in Miracle World 2 y 3, para la Master System. Juegos más profesionales como el GG Aleste 3 programado por M2 para la portátil de Sega, hecho desde cero para el recopilatorio de juegos de Aleste que publicaron hace pocos meses. Y unos cuantos proyectos para Mega Drive, como Xenocrisis, el resucitado Ultracore, el infame Paprium y el juego que hoy voy a reseñar, Demons of Asteborg.

Surgido en un principio como un proyecto de Kickstarter por el estudio francés Neofid Technology, se planteó como un juego pensado para poner al límite las capacidades de la Sega Mega Drive sin usar hardware externo ni chips de apoyo. Y puedo decir sin lugar a dudas que lo han conseguido.

Hace un año probé una demo y el juego ya apuntaba maneras, asi que lo puse en mi punto de mira y esperé pacientemente a que el juego se terminara. El juego ha sido lanzado tanto para la Sega Mega Drive en formato físico, como en formato digital para la Nintendo Switch y Steam. Decisión más que acertada para que la mayor cantidad de gente pueda acceder a esta maravilla jugable.

No esperaba encontrarme con una joya de este calibre una vez que he podido probar el juego completo, pero es que, este juego destila atención al detalle en todos los aspectos.

La animación de Gareth, nuestro protagonista, es fluída y responde perfectamente a los controles. Con solo 3 botones de acción tenemos acceso a una más que aceptable variedad de movimientos, incluyendo una voltereta que nos dará inmunidad temporal mientras la realizamos e incluso saltos en pared que necesitaremos dominar para llegar a las plataformas más complejas.

Ya desde la primera pantalla vemos detalles visuales que cumplen el objetivo inicial de los autores de poner la consola al máximo con unos fondos increíbles, efectos 3d y visuales como scroll parallax tanto horizontal como vertical e incluso la famosa torre giratoria que veíamos en el famoso Mickey Mania.

En la descripción del juego dicen que tiene elementos de metroidvania, pero en realidad el juego es básicamente lineal. En cada nivel encontraremos un hechizo que nos ayudará en el mismo nivel en el que lo encontremos y lo perderemos al terminarlo. Y cada enemigo final está pensado para que hagamos un uso estratégico del hechizo de ese nivel para derrotarlo. Estos hechizos van, desde una simple flecha mágica que nos ayudará a golpear interruptores desde lejos y cortar cuerdas, un escudo reflector que nos permitirá devolver los ataques enemigos, un hechizo lanzallamas para iluminar lugares oscuros y destruir barreras, detener el tiempo e incluso poseer momentáneamente a los enemigos y usar sus habilidades para avanzar.

Al empezar podremos elegir entre 4 huecos para nuestras partidas y 3 modos de dificultad, fácil, normal y hardcore, aunque la única diferencia que he podido notar entre fácil y normal es el número inicial de vidas, ya que la dificultad normal, una vez que hayamos jugado un par de veces, se nos hará bastante sencilla, sobre todo si compramos en la tienda que tenemos disponible entre nivel y nivel la mejora que nos dobla la barra de vida.

En dicha tienda tendremos acceso a las siempre útiles vidas extra, hechizos que dañarán todos los enemigos de la pantalla, mejoras de salud y la barra de magia y un par de libros que añadirán 2 movimientos nuevos de combate que aumentarán nuestras capacidades ofensivas y de movilidad.

El juego cuenta con 10 niveles que nos llevarán desde la aldea inicial donde saldremos de nuestra casa, por supuesto después de despedirnos de nuestra fiel mascota antes de partir, hasta las profundidades de una dimensión infernal, pasando por cementerios, pantanos, cuevas y hasta un castillo que nos recordará profundamente a la saga Castlevania. Todos y cada uno de los niveles es completamente diferente y la mecánica que he mencionado antes de los hechizos hará que haya mucha variedad entre ellos.

La historia del juego, sin entrar en muchos detalles para evitar spoilers, es muy detallada, con personajes secundarios muy interesantes que iremos encontrando durante nuestra aventura. E incluso controlaremos momentáneamente a un par de ellos en ciertos puntos de la historia, incluyendo sus propias habilidades y movimientos.

No creía que a estas alturas de la vida fuera a pasar, pero el cariño que destila este juego por todos lados y la atención al detalle, junto a una jugabilidad casi perfecta, han catapultado este juego por mérito propio a estar entre mis favoritos de la 16 bits de Sega.

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