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Final Fantasy IX y su narravita

“He venido a disfrutar, reír, soñar y sentirme tranquilo.” Esto es solo un intento de expresar lo que sentí al comenzar Final Fantasy IX (o FFIX para abreviar).

Voy a deciros la verdad y es que no voy a ser objetivo (a no ser que mi análisis subjetivo resulte objetivo) y es porque Final Fantasy IX es mi cuento favorito. No es mi videojuego favorito, no es mi JRPG favorito y ni siquiera tiene mi banda sonora favorita, aunque sea un videojuego muy bueno en todos estos aspectos. Final Fantasy IX ocupa el lugar de mi cuento favorito.

Cuando analizamos los cuentos clásicos en la versión que las generaciones de finales del siglo XX y XXI hemos escuchado, podemos encontrar varios patrones tanto semánticos como estructurales repetidos. Está muy claro cómo funciona un cuento hoy en día. Hay una princesa y hay un héroe, o tal vez tres personajes más bien bobos que sufren un percance y es su propia bobería lo que consigue salvarles. La trama de un cuento se presenta siguiendo al personaje protagonista para conocer su situación, sea Blancanieves escapando de la madrastra o los cerditos yéndose de casa para independizarse. Después ya vienen los momentos divertidos, los desastres, las amarguras que deben pasar, los emocionantes conflictos y las soluciones.

Bajo mi percepción, un cuento de este tipo se siente más como una ventana que aparece en el lugar y momento correcto y que de forma muy oportunista nos permite ver que les pasa a los personajes y citando a Bojack Horseman “después del peor día de tu vida viene otro día y después del mejor día de tu vida, viene otro día”. Un buen cuento se sitúa en uno de esos días especiales, y nos deja sospechar que habrá después y que pasó antes.

Final Fantasy IX es todo esto. Es una princesa escapando de su madrastra malvada, es un grupo de personajes bobos atrapados y salvados por su propia bobería o un héroe que salva a la princesa. Final Fantasy IX es una historia de amor y una historia de pérdida y sufrimiento. Señoras y señores, FFIX es un cuento, y es uno de los mejores cuentos jamás contados con una duración aproximada de 40 horas contada con una variedad de medios audiovisuales e interactivos, que en definitiva, es lo que lo convierte en un videojuego.

La narrativa, siendo muy acotados y para que entendáis el punto desde el cual voy a tratarlo en esta ocasión, es la forma de contar lo que quieres contar. Esto se puede extender mucho, pero seré breve, y diré que nos referimos a el punto de vista de quien se cuenta la historia, cuanto nos enseñan, cuando nos lo enseñan, con que tono o con que lenguaje, etc.

Y ahora diré que la narrativa de FFIX es sublime.

Con un total de 40 personajes desarrollados en la trama de los cuales 12 son jugables y de los cuales a 6 los podemos denominar como protagonistas. FFIX nos presenta a los personajes de uno en uno, saltando entre ellos para finalmente unir sus caminos (este por ejemplo es el primer recurso narrativo), y en estos fragmentos tanto individuales como de interacción conocemos perfectamente a los personajes gracias a sus diseños expresivos y banda sonora propia.

Vivi es bueno, adorable y bobo, con detalles como que si corres demasiado rápido con él en la ciudad se caerá.

Steiner es algo tonto y fuerte, es un guardia real y a la vez el ultimo mono del castillo y lo sabemos por cómo suena su música.

Yitán es un chico valiente y terco, no parece un gran guerrero ni un gran ladrón, y no tardamos en empatizar con él por ser el aventurero del grupo.

Todo esto puede decirlo cualquier jugador con los primeros cinco segundos de controlar a estos personajes, gracias a una narrativa visual muy cuidada y a una banda sonora bastante explicita. Gracias a esto FFIX explica a la industria del videojuego los niveles de calidad con los que se puede llegar a contar una historia sin la necesidad de exageraciones del 3D y los gráficos, habiendo envejecido muy bien como videojuego y asentando unas bases en la que la narrativa gira entorno a los personajes.

Los detalles cuentan la historia, y no es que la historia esté escondida como en un Dark Souls donde el diseño del escenario o las ilustraciones de los objetos cuentan la trama entre líneas. La del Final Fantasy IX es una historia contada a través del dialogo de personajes y eventos en directo. Los matices que acompañan a personajes son los que hacen sentir a este cuento tan vivo y cercano, contando mucho más de lo que aparece en los cuadros de texto, y saltando la barrera que son los escasos polígonos de los que dispone.

Podéis encontrar FFIX en su versión HD en Steam, GooglePlay, Playstation y Switch por 20,99€ y en Instant Gaming por 10,49. Si eres un jugador que nunca lo ha jugado y no te molestan los gráficos de los 2000 adelante, juégalo.

Aquí empiezan los pensamientos extendidos y habrá Spoilers

Al empezar el juego toda la narrativa te dice a voces “ESTE JUEGO ES DIVERTIDO Y MÁGICO”: el combate del teatro no solo es gracioso si no que funciona como una demostración de lo que será el combate más adelante. El secuestro a la princesa traza unos lazos emocionales muy fuertes entre los personajes y el espectador gracias a la risa fácil. Yitán le pide de rodillas, como buen romeo, a la princesa que le deje raptarla porque ella obviamente quiere escaparse, mientras que Steiner les persigue. Los malos son una señora fea y dos bufones que hablan terminando cada frase con “piifate” o “pafate”, la banda de ladrones es súper patosa y ante lo absurdo todo sale bien. En cuestión de momentos conoces a los personajes, quieres saber más y estás dentro de la historia.

Para este momento ya has peleado al ritmo del flamenco en el teatro y has estrellado tu aeronave, y creo que no es descabellado decir que te sientes igual que cuando de pequeño te leían un cuento antes de dormir. Una sensación extraña en la que la historia te atrapa, te sientes un personaje más y a la vez no dejas de estar acurrucado en tu cama escuchando este cuento. Y yo a esto lo llamo el efecto de la narrativa. No se trata de ser inmersivo o ser convincente en lo que cuentas, sino que se trata de contarlo de la mejor manera, con el tono adecuado y al ritmo adecuado.

Y tras el clímax de la calidez, la diversión y el cuento llegando a su final natural donde el héroe salva, o en este caso secuestra, a la princesa, viene el primer giro: los tonos cálidos desaparecen, la música es lenta y misteriosa y al final de la zona pierdes a tu compañero de aventuras. La narrativa acaba de decirnos que en este cuento no es todo diversión y que como en todo cuento hay que pasar por algunas amarguras.

El primer arco hasta llegar a Lindblum es un resumen de la estructura de todo el juego (inicio divertido y pausado, valle del misterio, momentos de tensión, la perdida y redescubrimiento) por lo que veremos esta estructura repetirse a lo largo de todo el juego. Una forma muy buena de retroalimentar la historia.

El inicio divertido y pausado da jugablemente el espacio para experimentar, subir de nivel, reponer pociones y armamento. El valle del misterio empieza cuando el jugador empieza a interesarse por la historia que esta por destaparse en la zona, lo cual le llevará a una aventura con probablemente nuevas zonas y pruebas para el jugador, algo negativo afectará a los personajes que deberán reinventarse, haciéndote replantearte como te prepararas para la siguiente misión y dirigirte al siguiente inicio divertido y pausado. Esta estructura a menudo es interrumpida por las STA y a veces ligeramente modificada.

Recuerda lo que dije sobre que el núcleo de Fina Fantasy IX son sus personajes y tiene bajo la manga un ingenioso recurso para tratar con tantos personajes a la vez y que se sienta orgánico y dinámico. Estos recursos son las STA (Secuencias en tiempo actual) que te permiten viajar como jugador de un personaje a otro para ver que están viviendo. Esto no es una mecánica para mejorar el combate o moverte más rápido, es exclusivamente narrativa y hace la función de ventana para que no nos perdamos los detalles que el propio Final Fantasy quiere que conozcamos.

Final Fantasy IX es un juego de contrastes, la diversión y lo bello rápidamente se enfrenta con lo desolador y lo grotesco. Vemos una guerra que mata a todos los habitantes de una ciudad, pero tenemos a Quina siendo Quina, un rey convertido en bicho bury y al momento vemos las lágrimas reprimidas de Daga. Jugar con polos tan opuestos es difícil y a la vez mantener un tema principal aún más.

Ahora llega la pregunta que llevo todo este tiempo evitando ¿De qué va el cuento FFIX?
Garnet es una princesa que quiere ser ella misma y no un simple título, que poco a poco aprenderá a ser ambas cosas.
Yitán es un relajado muchacho que sufre por no saber de dónde proviene.

Vivi no comprende que es la vida ni que es la muerte, pues solo es un arma fabricada por los malos.

Los magos negros no quieren quedarse parados, pero se entierran al detenerse, quizás si entiendan que es la muerte.
Todos estos personajes se están preguntando constantemente como vivir su vida. Esta es la historia de Final Fantasy IX y en ningún momento se cuenta textualmente si no que se demuestra detalle a detalle, y el texto posteriormente lo confirma.

En un mundo épico, con guerras y donde invocaciones de seres gigantescos destruyen ciudades la narración se permite hacer “meanwhile, back at the ranch” (mientras tanto de vuelta en el rancho) volviendo a lo cotidiano, a no íntimo. Si este Final Fantasy se cuenta desde los personajes, debemos acercarnos para ver cómo estos acontecimientos les afectan. Y este recurso, que podría resultar manido y repetitivo o anticlimático, nunca rompe la escena por que la variedad de tonos va enlazada al estado emocional de diversos personajes y ya sabemos que tenemos al menos 40 en este cuento y cuando el misterio o la diversión se agotan sobre un personaje saltar a otro se siente natural dando tiempo para recargar el interés.

El cuento comenzó con un ladrón que secuestra románticamente a una princesa que quiere ser libre, un arma que no quiere ser un arma y un guerrero que quiere proteger a tu princesa a toda costa. Y poco a poco los conflictos bélicos y las fuerzas de la naturaleza hacen de este cuento un mundo más hostil y trágico.

A la princesa la vuelven a capturar y su madrastra le roba los poderes con los que destruye una ciudad.

La princesa escapa y ahora empieza a seguir sus instintos, Steiner se queda atrás y recaen en la trampa de los bufones.
Yitán ahora participa de un ataque a la ciudad y debe defender a los refugiados, pero la madrastra usa el poder que le robó a la princesa y simplemente, con un par de cinemáticas miles de personas mueren.

La épica grotesca y la amargura devoran al cuento. El cuento no duraba 40 horas si no que termina en el segundo acto y Final Fantasy IX se vuelve una cinta de ciencia ficción oscura.

Para este momento ya tienes todos los personajes jugables y conoces la mayoría de las historias y son esas historias y la amistad que has entablado con los personajes la que mantienen vivo el cuento. Nuestros compañeros están en una nave, peleando contra fuerzas inmensamente más fuertes que ellos, pero nosotros estamos preocupados por los sentimientos de Garnet o Yitán.

No hablaré del final del juego ni lo que ocurre, porque está muy bien contado como para explicarlo cutremente en estas líneas, pero es una reafirmación de todo lo anterior y un final realmente digno para una obra que no se trata de subir de niveles y de ser épico. Se trata de volver al rancho y que las miradas cuenten la historia.

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