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Super Mario Land 3: Wario Land, mi primer contacto con Wario

Wario Land es la primera gran aventura protagonizada por un antagonista de Nintendo hacía aparición en nuestras Game Boy en 1994.

El antagonista del Super Mario Land 2: Six Golden Coins regresa en esta continuación directa Super Mario Land 3: Wario Land. En esta aventura nos ponemos el mono de trabajo sucio, púrpura y camiseta amarilla llena de lamparones con olor a ajo. Wario que se había acostumbrado a la vida de lujo del castillo de su némesis Mario, decide que él tiene que tener uno más grande, con más oro y más llamativo que aquel castillejo de tres al cuarto del maldito Mario.

Wario intentará robar todo el tesoro de la banda de piratas de la Capitana Sirope, destruyendo todo a su paso a carga de hombro. ¿Conseguirá su castillo de ensueños, o sólo un tocón viejo? Dependerá de tu destreza para superar los niveles, tu curiosidad por encontrar todos los tesoros y tu ambición por ser asquerosamente rico.     

A día de hoy, no puedo imaginar a Nintendo dando un papel protagónico a un antagonista que lleve solo un par de años de existencia. Nintendo no ha vuelto a repetir esto hasta la fecha: hacerte con el control del villano del juego. Sin posesiones sombreriles de por medio, quizás lo más cercano a controlar a los “malos” haya sido RPGs como Super Mario Bros. RPG (SNES, Square-Enix), Mario y Luigi en el centro de Bowser (Nintendo DS/3DS) (Alphadream), o  Super Paper Mario en Nintendo Wii (Intelligent System). Pero, como podéis comprobar, siempre viene de una compañía externa. Quizás podríamos contar el port para Nintendo Switch de Super Mario 3D World + Bowser’s fury. Aquí no controlamos a Bowsey/Bowser Jr pero, aunque no tengamos el control completo del personaje. sí que nos apoya y puede ser controlado por un segundo jugador. Estamos obviando spin-off deportivos, de carreras o festivos, claro está. Recordemos que podemos controlar hasta a un Goomba. En ninguno de los casos anteriores, el protagonista único y absoluto es el antagonista. 

Antes de seguir hablando del juego, me gustaría relataros cómo le eché el guante (con un W bordada) a este clásico de Game Boy.

Era verano en una pequeña localidad de la costa de Cádiz. Finales de los años 90s. Las baticaos hacían divertido y sencillo mezclar el cacao en polvo con refrescante leche fría en los desayunos. Ni el calor, ni la cercanía eran suficiente motivo para que un niño pre-adolescente obsesionado con los videojuegos y los dibujos animados quisiera ir a la playa. Era preferible estar cerca de un ventilador, inclinando la Game Boy para ver con la luz del sol pero sin que se refleje  en la pantalla… Entra en escena un primo que trae consigo su propia Game Boy. El objetivo de su viaje con sus padres es ir a la playa, pero la misión secreta de los primos es intercambiarse juegos para que durante esa visita disfrutar de los mundos ajenos y desconocidos, de los videojuegos que no se tienen.

Así es como entró en la vida de ese pre-adolescente el magnífico Wario Land.

Para muchos, un aborto de personaje. Una fácil forma de crear un enemigo, el reverso malvado del popular Mario creado por Miyamoto. Una moda muy popular en los cómics de los 90s fue hacer a los protagonistas más malotes y “cool”. Y quizás eso se coló en las mentes de los creativos de Nintendo cuando hicieron a Wario, el protagonista de su primera aventura. O más probablemente Hiroji Kiyotake y su equipo se querían alejar de Mario y el mundo champiñón, recordemos que en los “Land” nunca visitamos el reino Champiñón. 

Arte por @LeTourbillonEncha

Super Mario Land 3: Wario Land, es el acertado spin-off de la saga Mario, que expandiría su universo y que crearía al menos cinco secuelas y otro spin-off, como fue Wario Ware. Spin-off de Spin-off o cómo me gusta llamarle, Spinofofo… Bueno, me informan que el chiste era tan malo que me han castigado contra el ricón así que me abstendré de bromas de aquí en adelante.


Super Mario Land 3: Wario Land nos da control del antihéroe codicioso y buscador de fortunas, Wario. ¿Por qué no se llama el juego simplemente Wario Land? Pues porque Nintendo tenía miedo que el público no conociera a Wario y en desconocimiento de que era de la misma saga, que mejor que poner primero el nombre de tu internacionalmente conocida mascota. El rol de Mario en este juego, sin embargo, se limita simplemente a un cameo final, en el que roba una estatua gigantesca de Peach que Wario había trabajado tanto por conseguir.
Wario se presenta en este juego como el protagonista, y quizás un anti-héroe… ¿Va a salvar a una bella inocente y eternamente virginal princesa de su castillo? No. Va a robar los tesoros a una relativamente atractiva e implacable pirata, la Capitana Sirope. El que roba a ladrón tiene 100 años de perdón, se supone ¿verdad? Bueno, eso a Wario probablemente le daría igual. 

No solo la historia es prácticamente opuesta a la del fontanero más famoso del mundo, si no que su forma de control difiere bastante. En una brillante decisión de diseño, el primer nivel de Wario Land empieza como el mismísimo 1-1 de Super Mario Bros. Dos bloques y un enemigo que se acerca a ti. Tu personaje está ya en modo “Super” por lo que no necesitamos un champiñón de primeras. Tu primer instinto es saltar en la cabeza del enemigo. Pero pronto notaremos que no lo eliminará de esa forma. Salta sobre el pero se queda en el suelo. Y al acercarnos lo agarra con la mano. Así que pruebas el otro botón y ves como lo lanza con su fuerza descomunal. Es más te fijas que en el camino hay un bloque en medio del camino. Si no puedes saltar y darle con la “cabeza” (siempre fue con el puño pero bueno) ¿Qué haces? No lo habrán puesto para nada ¿verdad? Al pulsar B, el otro botón de tu Game Boy,  ves a Wario hacer su mítico placaje y recibir el premio del interior del bloque. Si tu primer instinto, sin embargo, fue pulsar el botón B hubieras visto a Wario reventar de un codazo al enemigo. Esto, que en el juego son los primeros segundos y aquí ha sido un gran párrafo, está pensado al milímetro por los diseñadores. Ya sabes las bases de lo que Wario puede hacer y ya sabes que no será como Mario, aunque es familiar y no te cause rechazo.

La influencia de Metroid sería más evidente en futuras entregas; pero este primer Wario se acerca más al Super Mario World, con un gran mapa del que se puede revisitar algunos niveles, con pasajes secretos a nuevos niveles ocultos; o que cambian ligeramente gracias a un evento que hemos activado en otro nivel. En Super Mario World teníamos, por ejemplo, los grandes interruptores “!” de diferentes colores, que nos daban acceso a unos bloques del respectivo color del botón pulsado. En Wario Land ocurre algo parecido, aunque es más sutil en algunos casos, como que el estado de la marea en el mapa influye en el nivel. 

Además de eso, también están los power-ups. Aquí hay Ajos y pociones. 

Podrás adoptar una forma más poderosa: “Bull Wario”, con la que puedes hacer cargas más poderosas y clavar sus cuernos en el techo; “Dragon Wario” con el que puedes expeler un aliento de fuego que se va agotando a los pocos segundos (y bajo agua una especie de viento cortante o vapor); y por último, “Jet Wario” ,con el que podrás hacer una carga aérea y volar un corto periodo de tiempo.  

Con estos poderes iremos atravesando los niveles, todos con nombres de comida o bebida, recolectando monedas y encontrando tesoros que nos servirán al final de la aventura para pedirle al genio de la lámpara una vivienda que variará su tamaño y calidad según cuán grande sea nuestro botín. Genio ,por cierto, al que le habremos partido los cachetes de marrana flaca porque es el sirviente de nuestra rival la Capitana Sirope. (¡Mira otro nombre de comida!)

Su continuista secuela no sería Wario Land 2 que cambiaría la fórmula, si no el olvidado Virtual Boy: Wario Land; que conserva y mejora ligeramente el sistema de power-ups aunque prescinde del mapeado (lo cual lo hace menos rejugable y vistoso en ese sentido, pero superior en otros aspectos).

Resumir Wario Land este pequeño artículo, no le hace justicia a este grandísimo juego de plataformas para la primera portátil de Nintendo. He conocido detractores del personaje, pero no tantos de este juego. Es un juego sencillo, pero tampoco es un paseo. Un mundo que explorar y rejugar. Una aventura pura, una búsqueda de tesoros muy divertida y vistosa a pesar de sus limitaciones gráficas.  

Quizás no haya ningún nuevo Wario Land. Lo que seguro que no se repetirá es otro verano en el que pueda estar en la playa con el vaivén de las olas, el olor del salitre, sin ninguna otra preocupación que el estado de las pilas, y pillar una buena postura que además me permita ver bien la consola… Ya no somos chavales, pero estos juegos nos pueden retrotraer a esos momentos por pura nostalgia. Pero tampoco es la nostalgia lo único que trae esta pequeña cápsula del tiempo. 

Al jugador ignoto de la franquicia, le espera una gran aventura. 

Si os gustan las plataformas, no puedo dejar de recomendarlo lo suficiente. Un gran inicio de una saga que, desgraciadamente, parece que no tendrá nuevas entregas en un futuro cercano. 

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